Parece que esta vez quería hablar, o simplemente escuchaba más, prestaba atención a lo que decía, no recuerdo la conversación, eran más como frases sin sentido “ya no llueve” “tengo tarea” “¿cómo te llamas?” “Nos vestimos igual” me escuchaba, pero se rehusaba a emitir sonido de su boca, hasta que capté su atención “¿a dónde vamos? Llevamos caminando horas”
Por fin volteó totalmente a mi dirección, dejando ver un poco su nariz entre la penumbra que creaba el atardecer, no dejo de caminar pero entendí que trataba de decirme algo, su lenguaje corporal indicaba molestia, no entendía nada, “no es posible que no recuerdes nada” contestó mi voz, pero yo no había hablado, me detuve en seco …