Caí de frente, mis manos sangran, no sé dónde estoy, el lugar es totalmente oscuro, pero me encontraron, estoy rodeado, y el primer golpe se sintió como aquella vez.
Cada golpe resonaba en mi mente como un eco de mi sufrimiento pasado. Sentí el mismo terror y desesperación que había experimentado aquel día. Finalmente, me dejaron caer, la oscuridad me envolvió, perdí el conocimiento.
Me vi a mí mismo siendo encontrado, llevado rápidamente para recibir atención médica.