Me vi a mí mismo caminando por los pasillos vacíos de mi antigua escuela, sintiendo una presión en el pecho que crecía con cada paso, era lógico, había vuelto a correr. Las luces parpadeaban y las sombras se alargaban de manera inquietante
De repente, me encontré en el parque cercano a la escuela, el mismo donde había sufrido tanto, el mismo donde empezó todo, incluso los sueños. Las manchas empezaron a volverse árboles, el miedo y el dolor empezaban a presionar aún más mi agitado corazón.